La Teoría del Equilibrio General ha sido el santo grial de la teoría económica neoclásica. Con ella se ha buscado confirmar el dogma de la mano invisible: que los individuos, guiados por intereses puramente egoístas, logran inadvertidamente crear el mayor bienestar social posible, cuando se les deja actuar a sus anchas. Para ello se requiere que todos los mercados converjan en un equilibrio simultáneo en competencia perfecta. Sin embargo, para llegar a este resultado es necesario adoptar supuestos sumamente restrictivos, o mejor dicho: irreales. Y aún con esos supuestos irreales no hay garantía de que obtengamos un equilibrio estable. La situación empeora cuando tomamos en cuenta las críticas de los posts anteriores. De manera que la fe en la mano invisible queda despojada de su sustento teórico matemático. Esto implica que la política económica debe delinearse en forma pragmática, sopesando los diferentes resultados posibles de diferentes medidas económicas, aunque sea en forma tentat...
Crítica de la teoría y cultura económica burguesa