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jueves, 30 de agosto de 2007

Las curvas de Oferta y Demanda

Las curvas de oferta y demanda forman parte de cualquier curso introductorio de economía. En realidad las dibujamos más como líneas rectas que como curvas.

Curvas de oferta y demanda

La curva de oferta está inclinada hacia adelante y la curva de demanda está inclinada hacia atrás (Las ordenadas representan el precio y las abcisas la cantidad).

El precio y la cantidad de equilibrio se encuentran en el punto de la intersección de las dos curvas. En este punto la cantidad demandada es igual a la cantidad ofrecida (el mercado se vacía).

Este equilibrio se considera estable, ya que si el precio es superior al postulado precio de equilibrio, la cantidad ofrecida es superior a la cantidad demandada, lo que ejerce una presión hacia abajo sobre el precio hasta alcanzar el precio de equilibrio. Y si el precio es inferior al precio de equilibrio, la cantidad demandada es mayor que la cantidad ofrecida, lo que ejerce una presión hacia arriba sobre el precio, hasta alcanzar el punto de equilibrio.

Los precios máximos fijados por el gobierno por debajo del punto de equilibrio producen desabastecimiento, ya que a este precio la cantidad demandada es mayor que la cantidad ofrecida. Por el contrario, a un precio fijado por el gobierno por encima del punto de equilibrio se produce un exceso de la cantidad que los oferentes están dispuestos a dar por encima de la que los consumidores desean.

En este sencillo modelo no sobra nada en el inventario al final del período. No se toman en cuenta que el proceso de producción se desarrolla en el tiempo. Es decir, la producción es exógena al modelo.

En un curso introductorio, el estudiante tiene la impresión de que estas curvas resultan de la inducción de la investigación empírica.

Pero es falso.

La base para dibujar las curvas de oferta y demanda de la manera que se acostumbra es puramente teórica. En el mundo real no se observan curvas de oferta y demanda, ni precios de equilibrio, solamente determinados precios en determinados momentos.

Pero ni aún en la teoría oficial existen siempre las curvas de oferta. En los monopolios no existe una curva de oferta, ni en los diferentes modelos de oligopolios. Solamente en la competencia perfecta y la competencia monopolística.

Pero aún estos modelos están basados en supuestos arbitrarios, ya que se asumen rendimientos marginales decrecientes. Sin embargo, la investigación empírica sugiere que es frecuente el caso de firmas que tienen rendimientos marginales constantes, e incluso crecientes, y exceso de capacidad instalada, con lo que la curva de oferta puede ser horizontal o inclinada hacia atrás.

La curva de demanda de un mercado se supone que resulta de la sumatoria de las curvas de demanda individuales. Estas curvas de demanda a su vez suponen preferencias constantes y claramente definidas. Lo que resulta irreal, por que pocos pueden decir con seguridad cuanto consumirían de un bien a diferentes niveles de precios, ni mucho menos que las preferencias se puedan trazar como curvas de demandas continuas en vez de discretas.

Incluso con estos supuestos no realistas, no hay razón para suponer que todas las curvas de demanda individuales tengan la misma pendiente, por lo que la sumatoria de curvas de demanda individuales tendría abruptas discontinuidades en forma de sierra, con lo que no hay manera de asegurar la existencia de un punto de corte único, ni que los puntos resultantes sean de equilibrio.

Demanda quebrada

Ni que decir que la influencia de la oferta sobre la demanda (publicidad) se considera nula. Ni tampoco se toman en cuenta otros factores sociales que determinan las preferencias. Los individuos se consideran como clones aislados, solo así se explica que las curvas de demanda se asuman con la misma pendiente.

Las curvas de oferta y demanda dibujadas en forma tradicional han venido para muchos a formar parte del acervo del sentido común. Pero un análisis cuidadoso nos revela que no son en absoluto evidentes.


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lunes, 13 de agosto de 2007

Se busca novia

Ahora que están de moda los "cintillos" en muchos programas de televisión -esas franjas negras en la parte inferior de nuestras pantallas con textos en movimiento que se mandan por celulares- hay quienes aprovechan para mandar mensajes de cariño a sus parejas. Otros buscan novios o novias y dejan sus números de teléfono. Heterosexuales y homosexuales "activos" y "pasivos". Hay quienes disimulan y dicen "buscar amigos o amigas", y hay quienes piden directamente sexo.

He visto estos cintillos hasta en noticieros. Son una plaga. Las dulzonas muestras de cariño pueden hacerse en privado y en forma directa, preferiblemente en persona. Aunque hay quienes no tienen el valor suficiente para hacerlo. Y en cuanto los que buscan novio o novia por estos medios, resultan patéticos. La mejor forma de conseguir un compañero o compañera romántica es conociendo gente en el mundo real, no en los chats o cintillos. Pero de nuevo, hay quienes no tienen el valor para hacerlo. Para las mujeres es más fácil, solo tienen que ser bellas y vestir bonito y al instante aparecerán zopilotes revoloteando. Para los varones es un poco más difícil, necesitan mostrar más iniciativa. Pero hay hombres que ni siquiera tienen el valor de abordar mujeres que no conocen, tienen que esperar que alguien de su círculo social se las presente.

Parece que estamos criando una generación de hombres tímidos.

Esto es una consecuencia directa del individualismo capitalista. La competencia en diferentes niveles: académico, empresarial, de estatus, etc. produce hostilidad y nos divide. Las instituciones académicas desde la escuela hasta la universidad están más interesadas en proveer empleados dóciles para ser utilizados por el capital que en proveer una formación humanística. No se nos enseña a relacionarnos los unos con los otros, no se busca desarrollar nuestras habilidades sociales.

Al capital le conviene mantenernos divididos. La prueba está en que las asociaciones de empresarios (burgueses) no se pronuncian sobre el tema de la educación deshumanizante. Aunque en cierta manera les perjudica tener una mano de obra socialmente inepta, prefieren tomar precauciones contra la lucha de clases: no quieren enfrentarse con unos trabajadores unidos. Leer más de esta entrada......

martes, 7 de agosto de 2007

La estafa de la economía neoclásica

¿Qué es la economía?

Según la definición neoclásica, la economía es una ciencia que trata sobre la asignación de recursos escasos entre usos alternativos.

Esta definición típicamente emic no tiene nada que ver con lo que la economía neoclásica realmente hace. No se pretende encontrar un sistema de organización social que satisfaga en forma óptima las necesidades humanas. Se toman las relaciones sociales de producción capitalistas como dadas, y se procede a idealizarlas, utilizando supuestos irreales para trazar modelos que sean susceptibles al manejo matemático. Por lo que no es una ciencia, a pesar de que pretenda serlo, ya que su base teórica está completamente desligada del mundo real en que vivimos.

El que estudie la teoría económica burguesa pensando aplicarla en forma privada para tener éxito en el mundo de los negocios se llevará una gran desilusión. La economía no sirve para eso. La "ciencia económica" solo sirve para justificar las políticas económicas estatales necesarias para mantener el sistema capitalista. La economía neoclásica es básicamente ideología burguesa matematizada.

Cuando se confronta a los economistas burgueses con la falta de realismo de su teoría, responden que el sistema económico se comporta "como si la teoría fuera cierta". Aun los modelos neoclásicos que tratan de eliminar algunos de los supuestos más burdos mantienen una gran dosis de irrealismo.

En la economía neoclásica prevalece una preferencia por el modelaje matemático sobre la aplicación real. Los problemas económicos que no se prestan al tratamiento matemático se descartan como no importantes o "no científicos".

La economía neoclásica es una pseudociencia que trata de modelar matemáticamente la idea famosamente expresada en la metáfora de la "mano invisible" de Adam Smith que enseña que los individuos al buscar en forma egoísta su bienestar particular, realizan en forma inadvertida el bienestar de toda la sociedad.

Esa es una idea que queda tan embutida en la cabeza del estudiante de economía, que a lo sumo el profesional ya formado admitirá algunas "fallas del mercado" que pueden ser remediadas con un poco de intervención estatal. A los que no son economistas, ni han sido adoctrinados con la retórica economicista, tal confianza en el mercado los deja perplejos. Si no fuera por sus credenciales profesionales y por el prestigio académico, las opiniones de los economistas serían fácilmente descartadas por descabelladas.

Necesidades ilimitadas, recursos escasos

Todos los bienes económicos son por definición escasos, pero la economía neoclásica no investiga la escasez artificial producidas por las relaciones de producción históricamente determinadas. En el sistema capitalista son compatibles las hambrunas con la sobreproducción de alimentos.

También las necesidades y deseos humanos se consideran como dados, sin tomar en cuenta la influencia que la publicidad y la presión social tienen sobre éstos. Leer más de esta entrada......