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Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II

Hola Victor. Respondo a tu contra-réplica en el tema del cálculo económico en una economía de libre acceso.


Hice la aclaración de que Cox se refiere en su artículo al sistema de mercado capitalista actual, no a un modelo teórico en que no interviene el Estado. Sin embargo, la teoría económica de Mises y Hayek incluyen la existencia del Estado, por lo que no se puede decir que está atacando un hombre de paja. Mises y Hayek no hablan de cortes privadas en competencia, a las que aludías en tu respuesta anterior. Eso no quiere decir que Cox no ataque la teoría económica en que se basan.

Dices:

En cuanto a este punto, es cierto que nosotros no podemos garantizar al cien por cien la desaparición de la pobreza; en realidad, no podemos garantizar ni un solo punto de nuestro sistema, de la misma forma que ni siquiera el estatismo actual puede garantizar su continuidad dentro de 24 horas. Ahora bien, ¿es probable que funcione la anarquía de mercado? Y, ¿es probable que dentro de 24 horas continúe el Estado? Eso es lo que podemos discutir.


No te desvíes. No estoy hablando de garantías contra sucesos fortuitos, sino de un modelo teórico que bajo supuestos de condiciones normales muestre que es posible eliminar la pobreza en base a puros mecanismos de mercado. Te recuerdo que le habías recriminado a Cox el suponer que la pobreza era debida a los efectos del mercado y no del Estado.

Mises pretendió demostrar que el socialismo, según los planes de los socialistas de su época –esto es lo importante-, era imposible. Es imposible prever que algún día pueda idearse un sistema que lo haga viable.


Para demostrar que algo es imposible es necesario aportar pruebas positivas de que es imposible. Una simple apelación a la ignorancia no basta. Tienes que ver que aunque una sociedad tenga problemas de cálculo económico no significa que vaya a colapsarse, como supuso Mises.

Si una economía de una persona, al estilo Robinson Crusoe, es posible usando solo el cálculo en especie, como admitía Mises, ¿cuál es el límite cuantitativo en que el cálculo en especie se vuelve insostenible?

Bryan Caplan dice al respecto:

Esto sugiere preguntas obvias. ¿El socialismo de Crusoe de una sola persona se vuelve "imposible" cuando Viernes aparece? Difícilmente. ¿Qué tal si aparecen 100 personas? ¿que tal 1,000? La distinción de Mises entre una economía moderna y la economía de Crusoe, y el hecho de que el argumento del cálculo económico se aplica solo a la primera, muestra de nuevo que Mises tenía unos supuestos cuantitativos, a pesar de sus reservas en contra de ellos. Él está haciendo un juicio cuantitativo de que la falta de cálculo económico no afectará demasiado a una economía de Crusoe, pero que devastará a una economía moderna. Talvez Mises tenga razón, pero él no obtuvo esa respuesta de una pura teoría económica.



Dices:

El problema de ciertas externalidades, como la contaminación que producen los coches, creo que podría resolverse penalizando su producción, en lugar de ir pidiendo indemnizaciones individuales al sinnúmero de propietarios de vehículos. La tasa que debería aplicarse en cada caso deberán juzgarla los expertos y los tribunales de arbitraje ad hoc, en cualquier caso, suponemos que tienen incentivos para hacerlo bien.


Esta solución que propones es más estatista que de mercado. Las cortes privadas estarían tomando decisiones administrativas para toda una comunidad. Recuerda que para que un asunto llegue a la corte es necesario presentar las denuncias correspondientes de parte de los afectados. ¿Y quién va a representarlos a todos? Y dado que los costos están dispersos y los beneficios concentrados, en un sistema privado de cortes existe el incentivo de de crear leyes que permitan la contaminación, ya que los contaminadores tienen más demanda efectiva: están dispuestos a pagar más.

Sobre el problema de las externalidades, esto es lo que Cox le contesta a un anarco-capitalista:

Pero echemos un vistazo a esta hipótesis utópica tuya de que los derechos de propiedad definidos en forma apropiada son la respuesta. En primer lugar, ¿qué tan lejos estás dispuesto a aceptar las implicaciones de esta línea de razonamiento? ¿Vas a privatizar la atmósfera y los océanos? ¿Vas a poner peaje en el pavimento? Ahora estás hablando de burocracia estatista - tu sistema de libre empresa generará una burocracia estatista - sí, una burocracia ESTATISTA, por que al final requerirás un estado para imponer tus derechos de propiedad propiamente definidos - que incluso hará parecer pequeños a aquellos que existían en los imperios de capitalismo de estado de la China Roja y la Unión Soviética combinados. En segundo lugar, ¿qué es lo que va a impedir que algún particular compre una masiva extensión de tierra para tirar allí sus contaminantes? En tercer lugar, ¿qué hacer con los que depositan contaminantes en la propiedad de otras personas sin ser vistos ni detectados? Tú afirmas que si yo tiro mi basura en tu patio habrá una rápida resolución sobre el asunto. Pero es posible que no puedas demostrar que es mío, y yo aun tendré un incentivo económico para tirar ilegalmente ese contaminante en tu tierra sin que tú te des cuenta. No digas que esto no pasa. Sucede todo el tiempo incluso con derechos de propiedad claramente definidos. Podría continuar indefinidamente con este tipo de ejemplos...



Me habías puesto un ejemplo de trueque entre dos productores para demostrar que en el mercado los ingresos estaban basados en "valoraciones mutuas". Con esto mostrarías que el sistema de mercado sí refleja las preferencias individuales, ya que los mismos ingresos están determinados por las preferencias. A lo que respondí que este ejemplo simple ignora variables relevantes, por lo que el aserto de que el mercado refleja las preferencias individuales queda sin probar.

Tú respondes que la introducción de más variables no cambia en un ápice la situación, pero no lo demuestras. Tienes que por lo menos introducir precios monetarios, la división del trabajo y la relación entre capitalistas y trabajadores para demostrar que tu modelo funciona. Te recuerdo que a ese nivel de simplicidad el comunismo sin lugar a dudas funciona. No creo que por eso me concedas que por eso funciona a un nivel más amplio.

Sugieres que la herencia, la suerte, etc. no es relevante a nivel de sociedad, y que extirpar el mal de la desigualdad resultaría en más perjuicio que beneficio. Pero sí son importantes estos factores, por que además tienen efecto cumulativo. No es lo mismo un joven cuya familia puede costear sus estudios que un muchacho que renuncia a ellos por que tiene que trabajar para sobrevivir. Al primero le adjudicarás mayor "capacidad productiva" que al segundo, aunque este último se sacrifique más y trabaje más duro. Las preferencias del muchacho pobre tendrán nulo o poco peso en el sistema de mercado. Para el mercado, la demanda de bienes suntuarios del muchacho afortunado pesa más que la demanda de bienes de subsistencia del muchacho pobre. La "intensidad de la demanda" está sesgada siempre hacia quienes tienen mejores ingresos. Por lo que solo te queda ignorar con ejemplos simplistas este tipo de situaciones o confiar en que en el promedio de grandes números este tipo de situaciones se nivela en forma misteriosa, y que de alguna manera esto representa una asignación eficiente de recursos.

Concedo en que tratar de hacer una distribución más equitativa de la riqueza resulta perjudicial en el sistema de mercado, pero ese es el problema del sistema que defiendes. El comunismo sí puede distribuir la riqueza en forma más equitativa.

De todos modos, si reconoces que la desigualdad es un problema real, tendrás que reconocer que esto tendrá un efecto en la intensidad de la demanda, por lo que las necesidades de muchos individuos no serán tomadas en cuenta o se les dará poco peso.

Tienes razón en que en ocasiones es difícil medir la productividad marginal de cada individuo, sobretodo en las grandes corporaciones que dominan el panorama económico actual –tengo pensado tratar ese tema en el blog próximamente.


Siempre que haya división del trabajo será difícil, sino imposible, estimar en términos monetarios cuánto es el aporte de cada trabajador a la producción. Eso socava tu afirmación de que el mercado determina los ingresos en base a la capacidad productiva. Esto tiene un impacto directo en la intensidad de la demanda.

Luego citas la explicación de Cox de lo que es un sistema auto-regulado de control de existencias, con el ejemplo de como podrían producirse latas de judías, en el cual muestra como la información fluye desde el punto de distribución hasta los productores de materias primas. A lo que respondes:

La comunicación puede pasar, como supone Cox, perfectamente de un actor de la producción a otro hasta que llegamos a los extractores de estaño, con el que se fabrica el envase de las judías. En este punto, debemos hacernos la pregunta que Cox ha estado evadiendo durante todo el párrafo; ¿en qué proporciones ha de asignarse el estaño para sus respectivas demandas? ¿qué porcentaje del cobre disponible debe utilizarse en la producción de latas de judías y qué porcentaje a todos los demás productos manufacturados que se fabrican con él?


La proporción de estaño y acero se determina por medio de la ley del mínimo que se explica en el siguiente apartado. El factor limitante se establece en base a la disponibilidad relativa de insumos a los que se enfrenta la producción. En caso de que la producción de estaño sea insuficiente para varios insumos competitivos, este se asigna en base a una jerarquía de prioridades de producción determinada por la comunidad.

Ante este contratiempo Cox menciona un recurso llamado “el colchón de existencias”, que es un porcentaje de los bienes en cuestión que se almacena para evitar que el aumento repentino de la demanda produzca una escasez. Pero en realidad, este tampoco supera el costo de oportunidad, como Cox supone, sino que él mismo necesita, a su vez, una evaluación de los costos de oportunidad para saber qué cantidad de recursos deben destinarse al “colchón” y, a pesar de todo, solo conseguiría retrasar la disyuntiva de a dónde asignar los recursos hasta el momento en que el colchón se consuma.


No hay ciencia exacta para determinar qué cantidades deben asignarse al colchón de existencias para anticipar un cambio repentino en la demanda, esto se debe a que tales cambios son por definición difíciles de preveer. Pero este no es un problema del modelo de Cox, en el capitalismo actual también es necesario hacer previsiones para cambios repentinos en la demanda. El no hacerlo puede generar escasez y fluctuaciones excesivas de precios.

Las comunas y confederaciones de comunas pueden también crear colchones de existencias o bienes en caso de cambios imprevistos en la oferta y la demanda. Este tipo de inventario ha sido usado en países como Estados Unidos para prevenir cambios en las condiciones del mercado para productos agrícolas y otras materias primas estratégicas que producen movimientos abruptos de precios e inflación. El economista post-keynesiano Paul Davidson argumenta que la estabilidad de precios de materias primas que esto produjo "fue un aspecto esencial en el próspero crecimiento económico sin precedentes de la economía mundial" entre 1945 y 1972. El presidente Nixon desmanteló estos programas de zonas de colchones, lo que resultó en "violentas fluctuaciones de los precios de materias primas" que tuvieron serios efectos económicos". [Anarchist FAQ]


Dices:

En este punto cabrá preguntarse: necesitamos más tierra, trabajo y capital para satisfacer la mayor demanda de estaño (podemos obviar la naturaleza escasa del estaño), ¿de qué actividades desviaremos esa tierra, ese capital y ese trabajo que necesitamos? En este punto solo se puede apelar a la intensidad de la demanda de los consumidores del resto de bienes, y hacer una comparación muy precisa –tal y como hacen los precios- entre ellos para retirar la tierra, el trabajo y el capital necesarios para nuestra actividad –y que deben ser compatibles con ella- de la producción de bienes de escasa valoración.


No existe capital propiamente dicho en el comunismo. La demanda de medios de producción se calcula en especie. Si es necesario elegir entre usos alternativos de estos medios se hará en base a una jerarquía de prioridades sociales. Se procede igual con el recurso tierra.

No es cierto que los precios permitan hacer comparaciones "muy precisas" de la demanda relativa de cada bien en una combinación de bienes. Ya mencioné los efectos de una distribución desigual de los ingresos, los problemas de desequilibrio en un mercado de varios bienes y la incertidumbre del futuro acrecentada por los precios de mercado.

A lo que Cox agrega que "... la evaluación es esencialmente un asunto subjetivo que ocurre en una escala ordinal (A es mejor que, o preferible a, o más valorado que, B). Pretender que de alguna manera puedes medir objetivamente (en la forma de precios) la preferencia o valor a lo largo de una escala cardinal (lo que yace en la raíz del argumento sobre la supuesta unidad común de contabilidad) es un falaz galimatías económico que no tiene una pata téorica en la que sostenerse. Se cae en el problema de inconmensurabilidad, sin mencionar el problema de composición (de que las preferencias individuales se expresan de algún modo en una preferencia social o preferencia agregada, o demanda de mercado; un argumento que tiene tanta base como el concepto estadístico de "persona promedio")

La asignación de la tierra es un problema para el sistema de precios, ya que en él prevalecen situaciones monopólicas que le permiten a las personas obtener ingresos solo por dar permisos de usufructo, y no en base a la "capacidad productiva" de cada individuo. Esto afecta a su vez a la demanda efectiva y la intensidad de la demanda para cada bien.

Por último, la jerarquía de las necesidades no ayuda en esta cuestión porque existen infinidad de bienes considerados “primarios”, “secundarios”, “terciarios”, etc., lo que nos impide compararlos entre sí. Para resolver esta cuestión, el comunismo necesitaría que cada uno de sus componentes elaborase una jerarquía valorando las decenas de miles de bienes que se producen en la sociedad en una escala que, para ser útil, debería abarcar al menos 10.000 cifras y tener en cuenta las peculiaridades de los factores de producción concretos que en ocasiones hacen imposible que determinada porción de trabajo, tierra o capital se transfiera de un sector a otro.

Y aun si esto fuera posible –lo cual es muy dudoso-, la centralización y el procesamiento de las precisas y exhaustivas encuestas de los consumidores haría perder al “socialismo descentralizado” la ventaja que posee con respecto al “socialismo centralizado”; la flexibilidad.


En primer lugar, no siempre tienen por que darse problemas de "cuellos de botella" en la producción. Hay que tener en cuenta que mucha de la escasez actual es una escasez artificial provocada por el sistema de propiedad privada, por lo que no siempre será necesario tomar una decisión de asignar recursos escasos a fines competitivos.

Tampoco es necesario que cada persona haga comparaciones de miles de productos, la mayoría de los cuales no va a consumir. Las decisiones se hacen por las personas y grupos interesados en una estructura comunitaria descentralizada.

Esta estructura comunitaria está integrada a nivel local, regional y global; con sistemas de representantes de los niveles inferiores a los superiores, de manera que la información fluye en ambas direcciones: de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Este sistema incluye asociaciones de vecinos, consumidores y productores. Por medio de los acuerdos en las asambleas en cada uno de estos niveles es posible formular jerarquías de necesidades de producción con una metodología democrática. La ventaja de este sistema es que es más inclusivo que un sistema de precios, el cual está siempre distorsionado y no permite el intercambio de opiniones.

Por ejemplo, para el estaño, las confederaciones de productores de estaño pueden estar asociadas a nivel global, y pueden tener disponible una base de datos que muestre las fuentes disponibles de estaño. En caso de que el estaño no ajuste para satisfacer la demanda a nivel global, se pueden poner de acuerdo con las confederaciones de consumidores y productores para establecer la jerarquía de necesidades de producción.

El que haya una estructura descentralizada no significa que no se comparta la información. Esta es una ventaja importante sobre el sistema de mercado, en el cual se oculta la información por temor a favorecer a la competencia, lo que crea problemas de acción colectiva.


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Comentarios

Víctor L. ha dicho que…
Te contesté en mutualismo.org, Ardegas.


Perdona la tardanza!

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