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martes, 16 de septiembre de 2008

La guerra santa por el capital

Resumen del capítulo "La guerra santa por el capital" del libro Debunking Economics de Steve Keen. En este capítulo se critica la teoría neoclásica sobre la productividad marginal del capital. Se cuestiona la aseveración de que los ingresos representan la productividad marginal de los factores. Con el modelo de economía estática de Sraffa se determina que la tasa de ganancia determina la cantidad medida de capital, en vez de que la tasa de ganancia refleje la productividad marginal del capital.

El término "capital" tiene dos diferentes significados en economía: una suma de dinero y un conjunto de maquinaria. Los economistas asumen que pueden usar estos dos términos en forma intercambiable, y usan el valor en dinero de las máquinas como un representante de la cantidad de maquinaria utilizada en la producción. Ellos prefieren abstenerse de considerar el hecho de que hay distintos tipos de máquinas (como por ejemplo los altos hornos) muchas de las cuales solo sirve para producir un tipo particular de bienes, y en vez de ello utilizan el término "capital" - como si hubiera una substancia genérica que es tan adecuada para trasquilar ovejas como para producir acero. Para que las teorías económicas de distribución funcionen, el comportamiento de esta hipotética substancia genérica no debe ser muy diferente del comportamiento de las máquinas en el mundo real.

El argumento de la teoría económica es este: una firma maximizadora de ganancias alquilará capital hasta el punto en que su contribución a la producción se iguale con el costo de alquilarlo. De manera que la curva de demanda de capital es equivalente a la curva del producto marginal del capital.

La suma de todas las demandas individuales de capital nos da la curva de demanda de mercado para el capital. El punto de intersección de esta curva inclinada hacia abajo con la curva de oferta inclinada hacia arriba nos proporciona la tasa de ganancia.

Este argumento ya debe de resultar sospechoso, después de lo visto en los anteriores capítulos. Por ejemplo, se supone que la producción ocurre en el corto plazo, cuando al menos un factor de la producción no se puede variar. Esta noción puede parecer aceptable cuando el capital es el factor fijo - aunque hemos demostrado que incluso en ese caso es inválida. Pero no tiene sentido aparente imaginar que la maquinaria es ahora variable mientras que el trabajo es fijo. Uno pensaría que la maquinaria debe ser el menos flexible de los factores de la producción - de manera que si esta se puede variar, entonces todo lo demás se puede variar.

Los argumentos de Sraffa en contra del concepto de rendimientos marginales decrecientes pueden aplicarse aquí en una simple y devastadora crítica, que fue primero expuesta por Badhuri en 1969. Así como el mercado laboral, el "mercado de capital" es una "industria" ampliamente definida: habrá miles de productos en la categoría general de "capital", y no hay una industria que no utilice el capital como insumo. Aquí resulta apropiado el argumento de Sraffa en el capítulo 3, de que un cambio en el precio de un insumo afectará a numerosas industrias, y que por lo tanto afectará la distribución del ingreso. Este es un argumento similar al que se aplicó anteriormente al mercado laboral, pero que ahora puede ser expuesto en forma más explícita.

Si dividimos nocionalmente a todas las personas entre trabajadores y capitalistas, el ingreso total será la suma de los salarios y las ganancias. Las ganancias serán a su vez el producto de la tasa de ganancia multiplicado por el capital alquilado. Aplicado esto al nivel de una sola firma esto nos da la relación siguiente:

El ingreso es igual a
a)la tasa de salarios
multiplicada por el número de trabajadores, más
b) la tasa de ganancias
multiplicada por el stock de capital



Si ahora consideramos cambios en la producción (lo que tenemos que hacer para derivar el producto marginal del capital), entonces una regla matemática nos dice que un cambio en la producción tiene que ser igual a un cambio en los salarios y ganancias. Otra regla matemática nos permite descomponer el cambio en las ganancias en dos partes: la tasa de ganancia multiplicada por el cambio en el capital, y el capital multiplicado por el cambio en la tasa de ganancias. Esto resulta en la relación siguiente:

El cambio en el ingreso es igual a
(a) el cambio en los salarios totales (al cual dejamos agregado), más
(b) el cambio en la ganancia (al cual desagregamos)



Desagregando cambios en la ganancia esto nos lleva al resultado de que:

El cambio en el ingreso es igual a
(a) el cambio en los salarios, más
(b) la tasa de ganancia multiplicada por el cambio en el capital, más
(c) la cantidad de capital multiplicada por el cambio en la tasa de ganancia



Al nivel de la firma individual, los economistas asumen que (a) y (c) son cero: un cambio en el nivel de producción que se da solamente por alquilar más capital no tiene impacto alguno en el salario real o en la tasa de ganancia. De manera que la relación puede ser reducida a

El cambio en el ingreso es igual a
(a) el cambio en los salarios [cero], más
(b) la tasa de ganancia
multiplicada por el cambio en el capital [uno]*, más
(c) el capital
multiplicado por el cambio en la tasa de ganancia [cero]



Cancelando los términos que son cero y uno obtenemos la relación deseada:

El cambio en la producción debida al cambio en el capital (producto marginal) es igual a la tasa de ganancia.



Sin embargo, aunque esto es una aproximación razonable a nivel de una compañía individual, no lo es a nivel de la economía en general. Allí , cualquier cambio en el capital tendrá definitivamente implicaciones para la tasa de salarios, y para la tasa de ganancia. Por lo tanto, la relación agregada es:

El cambio en la produccción debido al cambio en el capital (producto marginal) es igual a
(a) los cambios en los salarios debido al cambio en el capital [no cero], más
(b) el cambio en la tasa de ganancia, más
(c) la cantidad de capital multiplicada por el cambio en la tasa de ganancia debido al cambio en el capital [no cero]



La tasa de ganancia por lo tanto no será igual al producto marginal del capital a menos que (a) y (c) se cancelen exactamente el uno al otro. De manera que, a nivel agregado, la relación deseada de que la tasa de ganancia se iguale a la productividad marginal del capital no será cierta. Esto prueba la afirmación de Sraffa de que cuando se considera una industria ampliamente definida los cambios en las condiciones de oferta y demanda afectarán la distribución del ingreso.

Un cambio en el insumo capital cambiará el producto, pero también cambiará los salarios y la tasa de ganancia. Estos cambios alterarán la distribución del ingreso entre trabajadores y capitalistas, y alterarán por lo tanto el patrón de demanda. Exactamente el mismo argumento se aplica a los salarios, de manera que en general el ingreso de una persona no será igual a su contribución marginal a la producción. La distribución del ingreso es en un grado significativo determinada independientemente de la productividad marginal y de las dos hojas de tijera de la oferta y la demanda.

Esto agrega eso que los matemáticos llaman un "grado de libertad" a la economía. Para trabajar los precios es necesario primero conocer la distribución del ingreso; y habrá un patrón diferente de precios por cada repartición diferente del pastel económico entre trabajadores y capitalistas. No hay por lo tanto nada sacrosanto acerca de los precios que se aplican en una economía, e igualmente no hay nada sacrosanto acerca de la distribución del ingreso. Ella refleja el poder relativo de los grupos dentro de la sociedad - aunque también es restringida por los límites del sistema productivo.

El enfoque de Sraffa

La técnica de Sraffa fue la de evitar la agregación inicial de capital, de manera que en vez de decir que "los factores de producción producen bienes", mejor decir que "los bienes producen bienes" en concurrencia con el trabajo.

Su modelo se basa en un análisis estático de tablas de insumo-producto de la economía. Sraffa demostró que en su modelo los salarios y la tasa de ganancia tenían una relación lineal e inversa.

Con este modelo es posible calcular el valor de una máquina sumando el valor de las máquinas utilizadas para producirla más el valor del trabajo involucrado multiplicado por una tasa de ganancia para reflejar el paso del tiempo.

Si tratamos nocionalmente el período de producción como un año, entonces si la tasa de ganancia de equilibrio es de 5%, 1.05 por el valor de los insumos del año pasado serán equivalentes al valor de la máquina este año.

El mismo argumento aplica para todas las máquinas y los insumos de trabajo utilizados para producir estos insumos, y todas las máquinas y los insumos que las produjeron, y así sucesivamente.

Si repetimos este proceso, y cada vez reducimos los insumos de maquinaria a la maquinaria y el trabajo utilizados para producirlos, entonces obtenemos términos de trabajo y un decreciente - pero nunca cero - residuo de insumos de maquinaria. Cada insumo de trabajo es multiplicado por el salario y por uno más la tasa de ganancia elevado a una potencia que refleja hace cuántos años fueron producidos los insumos.

El valor de un insumo es inversamente proporcional a la tasa de ganancia pero directamente proporcional al número de años atrás que el insumo fue producido.

Esto crea el fenómeno de "re-switching", en el que diferentes métodos de producción pasan alternativamente a ser rentables dependiendo de la tasa de ganancia.

Con este modelo demostró que en vez de que la tasa de ganancia dependa de la cantidad de capital, en realidad la cantidad medida de capital depende de la tasa de ganancia; y que en vez de ser los precios los que determinan la distribución del ingreso, la distribución del ingreso entre salarios y ganancias debe ser conocida antes de que los precios sean calculados.

Sraffa provee de una ilustración del fenómeno del "re-switching" comparando el precio de dos mercancías que empiezan con igual valor cuando la tasa de ganancia es cero, y donde una se vuelve más cara que la otra mientras la tasa de ganancia aumenta, solo para que la otra se vuelva más cara cuando la tasa de ganancia aumenta aun más. Un producto tiene relativamente más "trabajo directo" aplicado a la producción en el pasado reciente, mientras que el otro tiene más trabajo aplicado en el pasado distante. Sraffa compara el segundo con el vino siendo producido en un barril, mientras que el primero puede ser considerado como un vino de la misma calidad siendo producido utilizando avanzados proceso químicos.

El primer proceso puede considerarse como intensivo en capital, debido a tanta maquinaria que es usada directamente en su producción, mientras que el segundo puede considerarse talvez como intensivo en tiempo.

A una tasa de ganancia de cero, el costo de cada vino es simplemente la suma de los salarios pagados para producir el vino - y para que ambos métodos de producción existan en equilibrio, el costo de las dos técnicas debe ser idéntico.

Mientras la tasa de ganancia aumenta de cero a una tasa uniforme moderada, la aplicación más distante de trabajo necesaria para producir el barril tiene comparativamente poco impacto, de manera que el vino utilizando tecnología moderna es más caro. En este rango de la tasa de ganancia, la producción utilizando tecnología moderna cesará, ya que no será competitiva comparada con el proceso de añejamiento.

Sin embargo, mientras la tasa de ganancia se vuelve aun más alta, el efecto de la tasa compuesta de ganancia en la fabricación del tonel se vuelve enorme, de manera que el proceso de añejamiento del vino se vuelve más caro en comparación con el otro producido en forma masiva. La producción en masa se impondrá de nuevo - cambiaremos al que aparenta ser un proceso de producción más intensivo en capital.

Finalmente, cuando la tasa de ganancia alcance su máximo valor, y los salarios caen a cero, el costo del vino es simplemente el costo de los componentes irreducibles de insumos físicos (las uvas originales, etc) y el precio de los distintos tipos de vino pueden coincidir de nuevo.

La causa de esta aparente paradoja es que el concepto de capital como una substancia homogenea es una ilusión, y para determinar lo que es intensivo en capital se necesita la tasa de ganancia. Si la tasa de ganancia es baja, entonces el trabajo incorporado en el antiguo barril de vino es de poca consecuencia, y el proceso de añejamiento del vino puede parecer más intensivo en trabajo; pero si la tasa de ganancia es alta, entonces el efecto de la composición de esta alta tasa de ganancia convierte al barril de vino en algo de gran valor - y el proceso puede describirse como intensivo en capital. En vez de que la tasa de ganancia dependa de la cantidad de capital, la cantidad de capital (en términos de su valor en trabajo incorporado) depende de la tasa de ganancia.

El intricado e interdependiente proceso de producción genera así muchas oportunidades para que los retornos de los factores se muevan de un modo o de otro mientras la intensidad de los factores se incrementa. No hay por lo tanto una relación consistente entre la productividad de los factores y los ingresos de los factores.

En vez de eso, la distribución del ingreso entre salarios y ganancias es mayormente independiente del sistema de producción. La distribución del ingreso es un fenómeno social.


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* La tasa de cambio del capital con respecto al capital es igual a uno.

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